UN ELEFANTE SE BALANCEABA SOBRE LA TELA DE UNA ARAÑA….

Había oido y cantado muchas veces la canción

elefante habitacion

Un elefante se balanceaba

sobre la tela de una araña

y como veía que no se caía

fue a llamar a otro elefante.

Dos elefantes se balanceaban…

 

También Jorge Bucay nos contó

 

UN ENORME ELEFANTE atado a una estaca minuscula… y que no se escapaba…

 “” Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia :

Si está amaestrado ¿Por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente…

 Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca…y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

 Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta : EL ELEFANTE DEL CIRCO NO ESCAPA PORQUE HA ESTADO ATADO A UNA ESTACA PARECIDA DESDE QUE ERA MUY, MUY PEQUEÑO.””

Ahora me han hablado de EL ELEFANTE EN UNA HABITACION que crece,  crece y sigue creciendo y a veces va llamando a otros elefantes

 Éste famoso cuento viene desde la India. Como tiene mucho significado, los budistas y los hindúes lo cogieron como parábola (historia para poder enseñar) en sus religiones. Tanto vosotros como los mayores podéis disfrutar de éste interesante relato que nos enseña que no todo es tan fácil de explicar y que no todos vemos lo mismo.

En un templo en medio de las junglas más profundas de la India, vivían cuatro monjes jóvenes y su anciano y sabio maestro. Los primeros, se pusieron a discutir un día sobre cómo era Dios. Cada uno tenía su propia versión, mientras uno decía que era “bueno”, el otro decía que era “severo” o “justo” o “paciente”, menos su maestro quien permanecía en silencio. Cansado de la discusión y viendo la oportunidad de enseñarles algo a sus alumnos, el maestro les pidió que pararan de discutir y les dijo que a la mañana siguiente les demostraría que todos ellos estaban en lo cierto pero también equivocados.

Cuando salió el sol y todos se reunieron para seguir la discusión su maestro la paró antes de que tuviera lugar. A continuación, les puso una venda en los ojos y abrió una puerta a un cuarto diciéndoles:

– Quiero que entréis ahí dentro y me expliquéis que hay sin poder ver nada. Cada uno tendrá su sitio y no se podrá mover de él.

Los cuatro monjes jóvenes entraron intrigados. Tras cinco minutos salieron y contaron que pensaban que había dentro de la habitación a través del tacto:

– Ahí dentro hay una serpiente, he sido un afortunado porque cuando me he dado cuenta he apartado la mano y se me ha acercado a la cara pero no me ha mordido. Todavía tengo la piel de gallina – dijo el primero.

– ¿Estás loco? Lo que había ahí dentro era un enorme barco, he podido tocar con mi mano sus velas con toda seguridad – le respondió el segundo.

– No sé que deciros, según he podido percibir lo único que había era una pared rugosa que debía ser de la habitación. Así que no había nada de nada – les espetó el tercero con desconfianza.

– Estáis todos muy equivocados, ahí dentro hay un gran árbol. Su tronco es ancho y húmedo por abajo, donde está plantado, tiene raíces y todo. ¿Verdad maestro? – preguntó el cuarto.

El maestro sonreía mientras les quitaba las vendas. Cuando los hizo pasar a la habitación sus alumnos no se lo podían creer. Ahí había un enorme elefante! La serpiente era la trompa, las velas del barco eran las orejas, la pared era la tripa y el tronco del árbol una pata. En medio del asombro el anciano maestro les explicó:

– Alumnos míos, cada uno habéis podido observar al elefante desde un punto de vista. Si hubierais escuchado a vuestros compañeros en vez de creer que cada uno de vosotros tenía toda la razón quizás lo hubierais adivinado. Cada uno tiene su verdad, pero mejor que pelearos por quien tiene más, es más fácil hablar y conocerla todos juntos desde todas sus partes.

He mirado esto del ELEFANTE EN LA HABITACION en la Wikipedia y …

“” En Idioma inglés, Elephant in the room (“elefante en la habitación“) es una expresión metafórica que hace referencia a una verdad evidente que es ignorada o pasa desapercibida; también aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere discutir.1

Se basa en la idea de que sería imposible pasar por alto la presencia de un elefante en una habitación; entonces, las personas en la habitación que fingen que el elefante no está ahí han elegido evitar lidiar con el enorme problema que implica. “”

Esto de los ELEFANTES EN LAS HABITACIONES es algo tan común y cotidiano que creemos que solo existe en estos cuentos, pero los tenemos cerca, muy cerca…

Imaginemos esa familia que el padre es alcohólico y llega a casa borracho día tras día, pero todos le tratan como si no hubiera bebido. Supongamos que un miembro de la pareja es infiel, y todos lo saben en casa, pero se comportan como si eso no ocurriera. Sería el caso de un hijo que coquetea con las drogas, que empieza con el porro y … los padres siempre lo consideraron como “cosas de la juventud”, la chica que movida por las modas empieza con una dieta y acaba en la anorexia y su mamá siempre le dijo que estaba muy guapa pero no le buscó ayuda…. el precio de tal negación, de taparnos todos los ojos,  es el dolor profundo de los familiares. Personas que no se aceptan a sí mismas porque no son aceptadas por las personas que se supone que más deberían quererlos…

Pero nos movemos en mas entornos: trabajo, amigos, sociedad y hay muchas habitaciones llenas de elefantes, a veces hasta en la misma habitación hay una manada de elefantes y acabamos como “elefantes en cacharrería”

 Pero ¿y si el elefante soy yo? y ¿si nadie se atreve a decirme que hay un elefante dentro de la habitación y se parece a mi? ¿crees que se aregla el problema? o por el contrario ¿el elefante sigue comiendo, sigue creciendo y…? y algo peor.. y si la habitación es nuestro YO, nuestra cabeza y el elefante crece, no abordamos los ELEFANTES = problemas y crecen… se balancean y van a llamar a otro elefante…

claro que llegado ese crítico momento volvemos a otro cuento de animales  ¿quien le pone el cascabel al gato? ¿y como me pongo el cascabel?

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